Errores comunes en el cuidado de los gatos

Errores comunes en el cuidado de los gatos

Sin duda el gato es un animalito excepcional, no sólo por cuanto su compañía nos brinda en términos emocionales, sino porque incluso su tenencia resulta sencilla en comparación con otros animalitos de compañía y justo ahí comienza nuestra lista de errores frecuentes en el cuidado de los gatos:

Error #1. Tratar al gato igual que al perro: error que reúne varios errores

Cama en el suelo: a diferencia del perro que duerme plácidamente en un nido a tus pies, el gato siempre preferirá estar alto, por eso su tendencia a anidar en tus sillas, muebles y camas. El gato es el más pequeño de la especie felidae, lo sabe y por eso en superficies bajas se siente más vulnerable, ¿cómo lo contrarresta? Estando alto, desde donde pueda advertir el peligro y huir con facilidad.

Racionar la comida: a diferencia del perro, el gato no come su ración hasta vaciar el plato, prefiere comer a voluntad a lo largo del día según su necesidad. Racionar su alimento muchas veces da origen a gatos ansiosos y vomitones que se atragantan cuando llega el momento de comer porque saben que el alimento es “un recurso escaso” y esto a menudo les produce reflujo gástrico. Un concentrado de alta calidad, en dosis adecuadas según la edad, peso y condiciones de cada uno, servido a libre disposición, es más favorable para la salud física y emocional de cualquier gato.

Collar y paseo: ¿que si un gato aprende a salir de casa y pasear? Por supuesto que si, como decía la abuela, ¡a fuerza de costumbre se aprende lo que sea! Pero recuerda que el gato es territorial y siempre que abandona su territorio, sufre estrés y desorientación.

Obediencia: ¿que si el gato es capaz de aprender órdenes básicas? Eso y más, lo que pasa es que a lo largo de miles de años, al pequeño felino le ha resultado más rentable “negociar” que “obedecer” al humano, así que evita frustraciones frecuentes, recordando esta importante premisa: ¿quieres que tu gato haga o deje de hacer? Muéstrale algo mejor a cambio y observa los resultados.

Error #2. Pensar que necesita beber leche: 

Ingerirla es perjudicial ya que después de la etapa de lactancia, el gato deja de producir paulatinamente, la enzima lactasa (encargada de sintetizar la lactosa de la leche) y a más edad cada vez la leche le producirá mayor indigestión. ¿Entonces de dónde obtiene el calcio? Agua y un alimento de buena calidad y equilibrado, son suficientes para obtener todos los nutrientes que necesita.

Error #3. Pensar que el gato tiene 7 vidas

Si de veras lo crees, entonces procura conservar las 7 vidas de tu gato y en este punto nos referimos a dos aspectos en particular:

La salud: recuerda que el gato tiende a camuflar/ocultar la enfermedad, por eso muchas veces cuando nos dan señales de estar enfermos, la enfermedad ha avanzado. Observa cada día el comportamiento de tu gato y ante cualquier cambio, consulta con el especialista. Si tienes un gato mayor de 3 años, una visita anual al médico veterinario para practicar exámenes de control, ayuda a prevenir y controlar enfermedades.

La seguridad: en Mirringa Mirronga no instalamos mallas pero ¿por qué hablamos tanto de su importancia? Porque la seguridad de los bigotudos es vital. Un gato no elige un piso alto para vivir, la decisión es nuestra y por ende su seguridad es nuestra responsabilidad. Pero es que… “Mi gato es muy juicioso, no trepa, no salta y no le entusiasma mucho el balcón”... Todo eso puede ser cierto pero “sigue siendo un gato” y cuando de cazar se trata, se enfocará en su presa y olvidará el vacío, ¡cuida la vida de tu gato! Asegura tus ventanas, balcones y terrazas.

Error #4. Castigar al gato para que aprenda 

Mientras más estudiamos el comportamiento felino, más nos damos cuenta que el castigo nunca es la mejor opción para eliminar conductas inadecuadas porque deteriora nuestros vínculos afectivos, genera miedo, la mayoría de veces el gato responde al castigo en nuestra presencia pero en nuestra ausencia repite la conducta, incluso a veces el castigo genera asociaciones equivocadas en el gato o confusión, ejemplo: no entender porqué le tiran agua si se sube a esta mesa y a esta otra no o porqué a veces sí y a veces no y eso le transmite desconfianza pues no sabe qué esperar de nosotros.


Escrito por:

Ana Gallo. Etóloga U del CES.

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