Gatos y bebé, mitos y verdades - parte 1

Gatos y bebé, mitos y verdades - parte 1

Cuando tienen gatos en casa y recibes el anuncio de la ciguëña, afloran muchas dudas y temores naturalmente, entre ellos los que tienen que ver con la relación gatos y bebé. Surge en primer lugar la inquietud de si los gatos son perjudiciales para el embarazo, una idea que aún cobra valor y a continuación vamos a desmitificar. 

En segundo lugar, aparece el temor de si los gatos son peligrosos para la salud e integridad del bebé, otro mito que tristemente hoy sigue siendo reforzado incluso por profesionales de la salud y que también nos esforzaremos en aclarar porque es lamentable que un acontecimiento que debería ser tan dichoso para todos, como es la llegada de un nuevo miembro a la familia, sea a la vez, el motivo de desgracia para muchos amigos bigotudos que terminan en la calle.

Mito y verdad: embarazo y gato

¿Los gatos son peligrosos para el embarazo? ¡Falso! Este mito tomó fuerza debido a la toxoplasmosis, un enfermedad parasitaria muy peligrosa que causa daños cerebrales en el feto y que es portada por muy pocos gatos. Pero, para que una embarazada la contraiga se requiere en primer lugar que manipule las heces fecales de un gato infectado (2% de la población felina), segundo, que dichas heces lleven 24 horas después de su deposición y por si fuera poco, que las ingiera. Por lo tanto, es más probable que una embarazada se contagie de este parásito por comer carne cruda o mal cocida, frutas y vegetales mal lavados, que por causa de un gato.

Mito y verdad: bebé y gato

¿Los gatos pueden poner en peligro la salud e integridad del bebé? ¡Depende! Tanto si dejamos al uno y al otro al libre albedrío, ambos, bebé y gato podrían estar en peligro ya que ninguno de los dos cuenta con el nivel de conciencia necesario para no sobrepasarse con el otro. Y aunque para muchos esto pueda sonar horroroso, la realidad nos demuestra que incluso son los animalitos (gatos y perros) los más vulnerados en su integridad y bienestar cuando los adultos poco responsables permiten que los bebés y niños los traten como si fueran un juguete más.

Consejos para una magnífica relación bebé y gato:

1. Vigilar sus interacciones al 100%. Esto quiere decir que cuando tu bebé entre en contacto con el gato, no les quites el ojo de encima ni un instante.

2. No impidas que el gato se acerque al bebé ni viceversa. Permite pequeños contactos progresivos y siempre bajo tu cuidado y control.

3. Recuerda que el gato es territorial, por ende el nuevo miembro, sus olores, sonidos y demás son un cambio relevante dentro de su territorio. Prepara todo ese cambio con tiempo.

4. Desde ante que llegue el bebé a casa, si las zonas de alimento, descanso o higiene del gato sufrirán modificación, ve haciéndolo progresivamente. 

5. Lo mismo conviene que vayas sensibilizando al gato con olores y sonidos propios de bebé, aunque sea con el uso de grabaciones.

5. Cuando bloqueas el acceso del gato a la habitación del bebé o le impides que lo olfatee y curiosee, el gato se sentirá triste, desplazado, castigado, reemplazado, desatendido y esto puede causar enfermedad emocional y física. Permítele pequeñas y controladas interacciones.

5. Mantén a tu gato bien aseado, cepilla y limpia su pelaje, dientes y rabo, y recorta sus uñas.

Escrito por:

Elizabeth Gallo. Etóloga U del CES.

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