Hiperestesia o síndrome del gato nervioso

Hiperestesia o síndrome del gato nervioso

Muchas veces un juicio a priori nos hace pensar que estamos ante un gato grosero y mordelón, que a la más leve caricia nos responde agresivamente con un ataque. Muchas otras creemos que el gato enloqueció porque le dio por perseguir su cola o arrancarse el pelo y resulta que muchas de esas veces se trata de una hiperestesia felina, rolling skin o síndrome del gato nervioso como se le conoce a esta extraña enfermedad, que a veces tiene signos muy evidentes y otras veces no tanto.

¿Qué ocasiona el síndrome?

La hiperestesia felina es un raro aumento en la sensibilidad de la piel que se produce por un daño en el sistema neuromuscular del gato estresado o nervioso, pero sus causas orgánicas no están muy esclarecidas hoy en día por la ciencia, por lo que incluso su diagnóstico médico se debe realizar por descarte de otras enfermedades como el trastorno obsesivo compulsivo o la epilepsia y por supuesto, a partir de exámenes físicos y de laboratorio.

¿Qué signos nos hacen sospechar una hiperestesia felina?

Es muy importante tener en cuenta que hay casos en los que los signos no son evidentes y cuando lo son, varios de estos suelen ser comunes también a otros cuadros clínicos como parásitos, dolores musculoesqueléticos, dermatitis, epilepsia, tumores, entre otros, y por eso la evaluación médica es imprescindible.

- Uno de los signos más evidentes son las ondulaciones en la piel, como una especie de temblores que recorren el lomo desde el cuello hasta la cola, no de vez en cuando sino muy frecuentemente.

- Si tu gato no tolera que lo toquen o acaricien en ninguna parte de su cuerpo porque cada vez que alguien lo intenta sale lastimado...

- Si a menudo tu gato se persigue y muerde la cola o se lame rápida, excesiva y bruscamente como si algo le hubiera atacado por la espalda y lo hace con mucha frecuencia.

- Si se arranca pelo y se causa heridas en la piel (comportamiento típico también del lamido excesivo y las conductas compulsivas).

- Si las pupilas dilatadas acompañan las crisis, es decir las situaciones anteriormente descritas.

¿Cómo se diagnostica?

Si sospechas que tu gato padece hiperestesia felina, comienza a elaborar una bitácora de comportamiento de tu gato donde describas los signos que se presentan, lo que sucede antes y después de cada signo, las veces que se repite la conducta al día, a la semana y muy importante, evita anotar tus impresiones o interpretaciones, describe sólo lo que ves y si puedes hacer pequeños videos con tu teléfono celular cuánto mejor.

En una semana, cuando tengas tu historial listo, lleva a tu gato con su médico veterinario, él le practicará un examen físico y le ordenará un hemograma y prueba de tiroides entre otros, para complementar el diagnóstico.

¿Cómo se trata?

Algunas veces el médico tratante decide recetar ansiolíticos y otros medicamentos, pero el tratamiento principal es de carácter etológico y está basado en la reducción del estrés y un cambio en las pautas ambientales.

  • Enriquecer su entorno y ubicar rascadores en varios puntos de la casa favorece la reducción de estrés en el gato, incluso es aconsejable usar catnip en spray para inducir el rascado.
  • Definir una zona segura alta para el gato, donde pueda fácilmente aislarse y esconderse cuando se sienta en situaciones de peligro o amenaza.
  • Mantener sus cajas areneras muy limpias, con abundante arena y ubicadas en lugares tranquilos y aireados.
  • Evitar el hacinamiento de gatos en casa y la introducción inadecuada de gatos a la manada.
  • Aumentar los recursos (platillos con alimento, cajas sanitarias, rascadores, juguetes), puesto que la percepción de abundancia disminuye el estrés.
  • Pasar tiempo de calidad con tu gato, jugar con él, hacerle compañía, estimular el juego diario. 
  • Usar feromona sintética en difusores de ambiente. 
  • Colocar mallas de seguridad de modo que el gato pueda salir al balcón o asomarse a la ventana a tomar aire fresco y recibir el sol.
  • Respetar sus rutinas y evitar los cambios bruscos, ayuda mucho a prevenir o disminuir el estrés.


Escrito por:

Elizabeth Gallo. Etóloga U del CES.

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